viernes, 25 de abril de 2008

MILAGROS O FAVORES ATRIBUIDOS A LA BEATA CANDELARIA DESPUES DE SU MUERTE


Ella fue muy humilde, no quería que le dijeran Madre, si no Hermana. No permitía que tocasen la campana cuando llegaba a las Casas Religiosas, no hizo jamás alarde de su parentesco con el Libertador Simón Bolívar.
La Beata Candelaria de San José tuvo fama de Santidad en vida. La gente decía que era Santa, antes y después de su muerte.
“No hay una persona en toda la región del Guárico por donde pasó que hable de su Santidad, de sus ejercicio de virtudes en grado heroico. Yo personalmente siento una gran admiración y devoción por La Candelaria y deseo verla cuanto antes en los Altares”. Dr. José Ignacio González Aragort.
De los muchísimos testimonios de Santidad y favores concedidos por La Beata Candelaria de San José podemos transcribir algunos de ellos acontecidos en la Isla de Margarita, en Caracas, en Cumaná, Carúpano, Barcelona y Aragua de Barcelona. Un prodigio admirable sucedió en Aragua de Barcelona referido por la testigo ocular Sra. María Luisa Rivas, cuando declara: “Estando arrodillada la Sierva de Dios reverenda Madre Candelaria de San José en la puerta de la Iglesia, cuando el Sacerdote estaba distribuyendo la comunión, la Sagrada Hostia se desprendió de sus dedos y voló a la boca de La Madre Candelaria. Este hecho fue referido por el Párroco al Monseñor Sixto Sosa”. Ya en vida tenía fama de Santidad, Monseñor Sixto Sosa hablaba de ella como una Gran Santa. En Carúpano un joven quedó en estado de coma debido a un accidente; Lo encomendaron a La Beata Candelaria de San José y se recuperó, se llama Luís Ortiz Rojas.
La Beata Candelaria de San José solía ver cosas que las demás personas no podían ver, “Veía al Niño Jesús cuando el Sacerdote levantaba la Hostia”. Monseñor Andrés Márquez Gómez.
En lo que refiere a su piedad Eucarística y Espíritu de Oración, acostumbrada en la Capilla rezar el Trisagio con los brazos en cruz, las puertas y ventanas cerradas para evitar la entrada de tierra, lo que era muy común en Cumaná, totalmente oscura. Pero mi sorpresa fue grande cuando abro la puerta y vi un gran resplandor en el Altar Mayor, entré y oí una voz tenue que decía: “Santo, Santo, Santo”, cuando mi vista se acostumbró a la oscuridad pude observar que La Madre Candelaria estaba rezando el Trisagio con los brazos en cruz, notó mi presencia y entonces ella me siguió, me alcanzó y me preguntó si había visto el resplandor en el Altar Mayor, yo le respondí afirmativamente, entonces me pidió que guardara secreto, porque de saberlo las Hermanas iban a pensar que era Santa. A pesar de su prohibición, yo consulte a La Madre Luisa Teresa, la que me dijo: “Si, es cierto que La Madre Candelaria es una Santa, pero si ella le pidió que no revelara ese acontecimiento, no lo haga” Hermana Matilde Vilchez.
“La Madre Candelaria tenía una fé inquebrantable, así como una gran esperanza en lo que se refiere a la práctica de la caridad. Ella era la caridad en persona, para Sí no tenía nada todo lo daba a los más necesitados. Ya en vida La Madre Candelaria gozaba, entre todos los que la conocieron, de fama de Santidad. La cual ha continuado creciendo después de su muerte” Hermana María de los Dolores (Josefina Rodríguez).
“Debo referir que, tanto en Barcelona, como en Cumaná y Margarita y en todos los sitios donde era conocida tenía fama de Santidad. Así lo decían los enfermos, los Médicos y Monseñor Sixto Sosa. Por su vida de entrega a Dios, su caridad, su profunda humildad y pobreza. Después de muerta ha conservado esta fama y muchas personas le tienen devoción y le piden a Dios por su intercesión. Presencié en Porlamar el suceso de una niña llamada Ramona que se le había atragantado una espina de pescado y no habían sido eficaces los medios para sacársela. La Madre Candelaria, sin ser llamada se presentó al lugar, hizo que todos se arrodillaran y rezó las Tres Avemaría, le cubrió con su propio Escapulario y le dijo a la niña “Tose” “No Puedo” indicó ella. “Tose, bajo la obediencia” le ordenó La Madre Candelaria, la niña tosió y arrojo la espina, tan larga como un dedo”. Hermana Ana María León Romero (Juana Josefa).
“Un día caminaban juntas y venían de recolectar, La Madre Candelaria y la Hermana Anastasia; cuando se vieron rodeadas de un espeso fuego, se habían prendido los rastrojos y arbustos del campo. Confiada La Madre Candelaria y su compañera comenzaron a rezar las Tres Avemarías, cuando iban pasando por el fuego se iba apagando. Después que hubieron pasado del todo, se volvió a unir la candela otra vez, convertido todo en una hoguera”.
“Un señor en Cumaná tenía un hijo enfermo, La Madre Candelaria iba por la calle y el señor la hizo entrar a su casa; Su hijo se estaba muriendo, rezó Tres Avemarías y aplicaba su Escapulario sobre la cabeza del niño, este reaccionó y obtuvo completa curación”.
“Si, la Madre Candelaria tuvo fama de Santidad en vida; el Padre Peñalver me dijo: “La voy a mandar donde La Madre Candelaria para que sea una Santa. La fundadora de esa Congregación es Santa y será una Santa.
Monseñor Sosa me preguntó una vez ¿Cómo se llama Ud? le dije Hermana Santa Eufrasia !como! Santa Eufrasia? Ud.? no es Santa; La única Santa que hay en la Congregación es La Madre Candelaria me ratificó Monseñor. Después de muerta, también ha tenido la fama de Santidad. El Señor por mediación de ella concede lo que piden las personas con fé”. Hermana María Santa Eufrasia (Pérez Rojas).
“Cuando yo tenía 12 años, mi madre estaba gravemente enferma y la Morfina era lo único que le hacía soportar el sufrimiento, una noche estuvo muy mal y el Dr. Arévalo Cedeño nos daba las indicaciones para después de su muerte. La Madre Candelaria fué a la casa y pasó toda la noche en profunda Oración. A la mañana siguiente cuando llegó el Dr. Arévalo Cedeño se sorprendió cuando la encontró sentada y sin dolor alguno. Esta curación dejo estupefacto al Médico ante lo inexplicable del hecho”. Sra. María Josefina Ascanio de Machado.
“Sufrí una grave enfermedad de origen hepático que me mantuvo casi un año en cama. Eso sucedió en Cumaná en 1944, invoqué con gran fé a La Madre Candelaria y en medio del sufrimiento vi una manga de Hábito que me bendecía. No fue una alucinación, quedé profundamente dormida y a la mañana siguiente expulsé dos granos verdosos de regular dimensión. Eran cálculos de la Vesícula Biliar Desde ese momento me sentí en buen estado de salud. Este favor lo atribuyó a La Madre Candelaria”. Srta. Justa Salazar Figueroa.
“Puedo afirmar que, todavía en vida, La Madre Candelaria gozaba de fama de Santidad entre numerosas personas. Mi hermano Monseñor José María Pibernat (dfto), la tenía por Santa, tan es así que en 1.950 mi hermano Monseñor y yo visitamos los principales sitios en los que La Madre Candelaria había estado, como manifestación de devoción hacia ella. Conozco que en Margarita y otros sitios hay personas que dicen haber recibido favores por intercesión de La Madre Candelaria. Yo mismo le tengo gran devoción y la invoco con frecuencia, y todos los días pido a Dios por su pronta Beatificación”. Sr. Luís José Ramón Pibernat Jacristofull.
“Conocí a La Madre Candelaria en 1.927 en el Seminario de Cumaná, donde pude observar su abnegada dedicación al prójimo, su inagotable bondad, paz y equilibrio. Fuí testigo ocular de las difíciles contingencias y dificultades que sobrepuso cuando el terremoto de Cumaná, que yo podría calificar de virtud heroica, sacrificándose por nosotros en Cumaná y en el Hospital de Porlamar”. Exclamo Monseñor Crisanto Mata Cova.
“Al igual que la caridad, era la humildad una virtud característica de La Madre Candelaria. En vida La Madre Candelaria, gozaba entre la gente, de fama de Santidad, tal fama se ha conservado y aún incrementado después de su muerte. Yo personalmente la venero y la recuerdo como una persona de Dios”. Exclamo Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría.
“La Madre Candelaria en vida, realizó favores como el caso del venado que apareció cuando La Sierva de Dios pedía al señor remediara la necesidad que tenía de dar de comer a los enfermos y especialmente de la carne para la sopa. Ella decía a las Hermanas: “Dios Proveerá” apareció en seguida un venado en la empalizada del Hospital. Otro día no tenían pan “No se preocupen dice ella. Que su majestad traerá pan”. Al poco rato se presentó un campesino con dos borricos cargados de pan”. Srita. Mercedes Paz Castillo.
“Refiere la Hermana María de Santa Eufrasia (Pérez Rojas) que fue a despedirse de la Sierva de Dios Reverenda Madre Candelaria de San José uno dos años antes de ella morir, porque debía regresar a Duaca (Estado Lara) y como la vi tan enferma me puse a llorar. Ella me dijo: “Obedezca que eso es lo que Dios quiere de Usted”. Ella misma me llevó al vapor y me dijo “Hija, si yo muero la mando a llamar, me despido hasta el cielo; ya no me verá más, pero le avisaré para que me encomiende a Dios. Si oye decir, que yo he dicho ¡Jesús! antes de morir, es que me he salvado”, según me contó la enfermera Hermana Margarita Portillo, murió diciendo ¡Jesús!
Era el año 1962, en el mes de agosto la novicia Aura María González le salio una mancha roja en un ojo. Después de una semana, la Maestra de Novicias la llevó donde el médico para ver que era. Este ordenó análisis generales que dieron resultado negativo. Le recomendó unas gotas que empeoraron a la enferma. La llevaron a varios oculistas, sin dar éstos un diagnóstico. Un médico llegó a decir que había el peligro de quedar ciega del todo, pues ya nada veía por el ojo afectado. Al conocer la situación dije a la enfermera que, si no curaba, debería salir del noviciado, pues una religiosa ciega era una inútil. En vista de esta determinación, ella acudió a Dios por intersección de la Beata Madre Candelaria, diciéndole que si Dios la quería en su Congregación, le curara el ojo, y que, si no iba a ser una buena religiosa, la dejara ciega. Todos los días se arrodillaba delante del sepulcro para hacer oración. Rezaban las tres Avemarías con los brazos en cruz, como acostumbraba la Sierva de Dios. No volvió donde el médico y suspendió por completo las medicinas, dejando el asunto en manos de Dios por intercesión de la Beata Madre Candelaria. Cuando faltaba un mes para emitir la profesión, la mandé donde un especialista. Cuando el médico la examinó, dijo que no tenía ni huellas de haber sufrido alguna enfermedad. Madre Rosa Salazar Gamboa, Sup. Gral. Carmelita.
La declarante Socorro Salinas de Navarro, de La Asunción (Edo. Nueva Esparta) siempre ha sentido gran devoción hacia la Beata Candelaria de San José, invocándola en sus necesidades por creerla una santa. En cierta oportunidad en que su esposo se hallaba en Caracas, le presentaron a ella una Letra de cambio para pagarla a los pocos días. Ella que no tenía dinero, y suponiendo los apuros de su esposo, invocó a la Beata Madre Candelaria pidiéndole que le ayudara a su esposo de salir de aquel trance apurado, pensando al mismo tiempo: “si por lo menos le pegara a los terminales de la Lotería”. En esto el esposo la llamó por teléfono diciéndole que había sacado la lotería Bs. 5.100, que era precisamente el monto de la Letra. Después que regresó de su viaje le contó que oyó como una voz que le decía al oído: “Recuerda que sacaste la lotería”. Lo que la declarante atribuye a una gracia de la Beata Candelaria, que quiso escuchar su súplica y sacar a su esposo de aquel apuro económico.
A la Madre Ana León, religiosa Carmelita, estando en Caracas en la Casa – Cuna “Julio Velutini”, le salió un tumor interno. Fue al médico Antonio Albarenga, en la clínica Marcos Parra y le apreció tres quistes que era necesario operar. Encomendó el asunto a Dios por intercesión de la Beata Candelaria de San José. Estuvo rezando unos dos meses las Tres Avemarías, y un buen día se dio cuenta, al despertarse de madrugada, que los quistes habían desaparecido.
En nuestro Colegio de Cumaná, a la salida de clases, fue estropeada por un Taxi una niñita de cuatro años, las ruedas dejaron surcos en su espalda; fue llevada al Hospital de Niños enseguida. Me encontraba presente y encomendé el caso a Dios por la intercesión de la Beata Candelaria de San José; las Hermanas, al visitar a la niñita en el Hospital, le llevaron una estampa de la Beata; por coincidencia la niñita se llamaba Susana y se encariño con la “Santa”. Al amanecer, hice una llamada telefónica al Hospital para preguntar por su estado de salud, y su misma tía, señora Rosa Pereney de Mejías me notificó que estaba animadita y fuera de peligro. A las 6 a.m. de ese mismo día, el Capellán celebraba la misa en acción de gracias al Señor por el favor concedido por la intercesión de la Beata Candelaria. Hermana Mª. Concepción Carmelita.
En conversaciones y recuerdos sostenidos con el finado Don José Francisco Martínez Armas (mi consuegro) y quien fue uno de los primeros telegrafistas de la ciudad Altagracia de Orituco hacia los años 1926 y con su esposa Doña Amanda Gutiérrez de Martínez me referían que el Padre de Doña Amanda fue el médico Benito Gutiérrez López, nacido en Caracas pero designado como Médico del Hospital de Altagracia de Orituco, fundado por la Beata Candelaria de San José. El Doctor Benito Gutiérrez López fue amigo personal de la Beata y compartió con ella las angustias y sin sabores en la asistencia de los pobres y curación de los enfermos. Luís A. La Rosa Werner.
En las causas de los Santos en que sigue el proceso normal, éste está basado fundamentalmente en las declaraciones de los testigos, principalmente por lo que se refiere a la heroicidad de las virtudes y fama de santidad. Con todo se aceptan también los documentos históricos, valiosos para la reconstrucción de los hechos, y tienen valor de “adminículo” es decir, de ayuda, para la prueba sobre las virtudes y fama de santidad. Los documentos históricos son más necesarios para las causas antiguas, cuando no hay testigos oculares; pero estas siguen un curso diferente.
El Excelentísimo Sr. José Alberto Cardenal Quintero, Arzobispo de Caracas promovió e inició en aquella Curia Metropolitana el Proceso Ordinario Informativo a temor del Edicto dado el 7 de marzo de 1969, para la causa de la beatificación de la Beata Candelaria. El tribunal Delegado para entender en dicha Causa quedó constituido así: Monseñor Ramón I. Lizardi Obispo Auxiliar, como Juez Delegado, Monseñor Jacinto Soto, Juez adjunto, Prebistero Maximino Castillo, Juez Adjunto, Monseñor Francisco Maldonado, Promotor de la fé; y Prebístero Rafael Conde A. Notario- Actuario. (En la actualidad Monseñor Rafael Conde Alfonso, es el Obispo Diocesano del Estado Nueva Esparta).
Recordemos que se inició en la Curia Arzobispal de Caracas en 1.969 el Proceso Ordinario, el cual se clausuró en Julio de 1.974, incluidos los Procesos Rogatoriales instruidos en Cumaná, Margarita y Ciudad Bolívar. El 1º de Octubre de aquel año el Vicepostulador, P. Ramón Johé, consignaba personalmente toda la documentación del Proceso a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos en Roma.
Hemos de hacer notar que el antiguo procedimiento, después del Proceso Ordinario, instruido en la correspondiente Curia diocesana, se seguía el Proceso Apostólico, que en la mayoría de los casos se tardaban algunos años a iniciarse y resultaba ser como un duplicado, por lo que el Motu propio de Paulo VI Sanctitas clarior, del 19 de marzo de 1.969, ampliado con normas posteriores, dispuso, para abreviar el procedimiento, que hiciera un único proceso, llamado Proceso Cognicional, dándosele, por otra parte, una estructura histórico – científica incluso para las causas llamadas “recientes”, más en consonancia con las exigencias de la historiografía moderna.
Aconsejados por la misma Sagrada Congregación, se pidió poder acogerse al nuevo procedimiento. Afortunadamente la cosa resultó fácil, pues ya al hacer Proceso Ordinario se había dado toda la importancia a la parte documental, por lo que no fueron necesarias nuevas indagaciones en este sentido, y así el año 1.981 se inició en Caracas el Proceso Cognicional, que pudo clausurarse en 1982.
Entre los diversos procesos, depusieron sobre la vida y virtudes de la Beata Candelaria de San José 56 testigos, casi todos ellos de vista. Con sus declaraciones y con la copiosa documentación aportada, creemos que resulta un aparato probatorio de la vida y virtudes de la Beata Candelaria de San José sea más que suficiente.
Nombrado el Relator de la causa, bajo su dirección y como colaboradora externa, la Hermana Arcángela Mora M. empezó a preparar la Positio súper virtutibus según las nuevas normas. En marzo de 1988 se pudo dar a la imprenta la parte correspondiente a Testimonio, que comprende la declaración de los testigos. Después se ha trabajado en la Disquisitio súper vita et virtutibus, que actualmente se ha confiado al P. Pablo Ma. Casadevall, quien ya anteriormente había trabajado en la preparación del Proceso Ordinario.
Esta parte, por la que se pretende probar el proceso de la vida y la heroicidad de la virtudes de la Beata Candelaria de San José a base de la declaración de los testigos y de la documentación, que, de verse necesario, puede ser completada, es la parte fundamental y más extensa de la Positio, que después debe ser completada con el Summarium y Relatio del Relator, que actualmente el P. Michele Machejek, O.C.D. EL Trabajo está ya bastante adelantado y se espera que pronto podrá ser presentado a la Sagrada Congregación, primero para que pase al estudio de la comisión de historiadores y después a la comisión de los teólogos. Si el voto es favorable, como se espera, debe pasar a la comisión de Obispos y Cardenales para que después el Santo Padre dé el decreto de la heroicidad de las virtudes de la Beata Candelaria.

1 comentario:

ludovico dijo...

tengo un testimonio personal sucedido en 1987 u 86 y reconoci a la madre candelaria al ver una foto suya en television en 2007.